Trabajar para otro, para ti o para nadie

Hace un par de años trabajaba para una empresa. Me encantaba lo que hacía en la oficina: gerenciar un proyecto nuevo, elaborar el plan de trabajo, el maketing del nuevo negocio, la búsqueda de proveedores y la elección del personal correcto, eran responsabilidades que me mantenían ocupada, me hacían sentir útil, disfrutaba la actividad y los retos día a día.

Pero no todo era color de rosa, en casa dejaba a mi bebé de 2 meses al cuidado de mi esposo (que por suerte tiene una empresa en casa) y de mi mami. Así, mes a mes fui progresando profesionalmente mientras me perdía de los grandes pasos que mi hijo daba. Pasaron 2 años y con ellos sus primeras, segundas y terceras palabras, sus primeros pasos y sus primeras travesuras.

Mi semana siempre era la misma, cada mañana salir a las 8 a.m. para la oficina y volver pasadas las 7 p.m. a darle de comer a mi bebé, bañarlo y dormir. Los fines de semana siempre igual, mil cosas por hacer, supermercado, lavandería, compras, pagos y domingo familiar.

A los dos años, mi hijo salía a jugar al parque con Mari (mi asistente del hogar) y siempre preguntaba por mi y por su papá….la respuesta fue siempre la misma: mamá está trabajando y papá también.

¿Yo era feliz? No, porque hacía lo que me gustaba en la oficina pero me perdía de la parte más importante de mi vida, de mi hijo y mi familia. ¿Mi hijo era feliz? No, definitivamente no.

Un día de agosto del 2013 con el proyecto ya encaminado, tuve la oportunidad de cambiar mi vida completamente…regresé a mi casa, a mi familia, a mi vida sin tráfico, sin estrés y sin tener que reportarle a nadie. Decidí que era el momento de acompañar a mi hijo (finalmente) en su camino, de guiarlo, de enseñarle yo misma.

El primer día me encontré con una dura realidad…no conocía a mi hijo y no sabía jugar con él, con tristeza le preguntaba a mi esposo qué juegos y jueguetes prefería mi bebé. Tranquila, me decía, poco a poco lo irás conociendo y aprenderás.

Así pasaron los días y ambos empezamos a conocernos un poquito más cada día, salíamos al parque a jugar y hacíamos carreras de autos en la mesa de la sala, armábamos rompecabezas y pintábamos. Y empezó a hablar con más fluidez y nos inscribimos en clases de estimulación en el nido Mami & Yo para socializar con otros niños y… ya han pasado 2 años de eso. Dos años en los que mi hijo creció y ahora es un dulce niño, cariñoso, sociable, tierno, besucón y renegón :).

¿Y qué hice yo? Tuve tiempo de descubrir que tengo varias pasiones que no conocía. Nació Lollipop, detalles y más: un negocio de cupcakes, tortas y eventos que formamos con mi cuñada e hice un diplomado en marketing digital que me mantuvo estudiando por algunos meses y que me dio la tranquilidad de trabajar freelance TODO desde casa.

¿Tengo tiempo para hacer todo eso? Sí, todo eso y otros proyectos más. El secreto está en hacer lo que me hace feliz y si con eso ayudo o hago feliz a alguien más, pues mejor!

¡No importa lo que hagas, haz lo que te haga feliz y hazlo siempre con pasión!

frase pasión

 

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