Paseo por La Punta

Hoy quería contarles que me fui de paseo a La Punta con Sandra (mi amiguita de Medellín) y Camilo.

Llegamos como a la 1 de la tarde con un hambre feroz. Yo iba con ganas de comer en la cabaña de Maguila pero no la encontré y preguntando me enteré que se había mudado a Chucuito. Decidimos probar alguno de los restaurantes que hay en el malecón y elegimos La Caleta donde comimos un tiradito tricolor, chaufa de pescado y conchitas a la parmesana que terminaron siendo conchitas a la mozarella. Cabe decir que toda la comida estaba buena, no era espectacular pero estaba rica.

La punta

la punta

Luego dimos un largo paseo por por la playa Cantolao donde Sandra metió los piecitos al mar, bueno, los piecitos y el pantalón hasta la rodilla :). Nos comimos un heladito y seguimos caminando, disfrutando de la arquitectura de las casas e imaginando en cual de ellas nos gustaría vivir. La verdad es que pasear por La Punta es delicioso, la gente es muy amable y las casas son hermosas.

Cantolao

La punta

Dando la vuelta a la altura del Club Náutico, fuimos caminando hasta la plaza donde paramos en la Estación de Bomberos para que Camilo viera los camiones que estaban estacionados en la plaza. Ni bien llegamos a la puerta se nos acercó uno de los bomberos y le preguntó a Camilo si quería subir al camión. Ni tonto ni perezoso dijo que sí, de ahí en adelante todo fue maravilloso, le pusieron un casco, lo subieron al camión, a la escalinata de atrás y a la ambulancia. Estando dentro de la ambulancia, abrió la puerta de atrás el comandante y se puso a conversar con mi enano. Le preguntó si de grande quería se bombero, Cami le dijo que sí y el comandante le empezó a decir que para ser bombero debía hacer algunas cosas como obedecer a los papás, comer toda su comida, ordenar su cuarto, rezar y hacer sus tareas.

Fue una experiencia maravillosa para los tres, creo que, de distinta manera, cada uno vivió un momento especial el día de hoy. Sandra conoció un lugar de Lima que no había visto en sus veintipico de viajes a nuestra ciudad y le encantó. Camilo gozó en la estación de bomberos y yo, como peruana me sentí totalmente orgullosa de nuestros Bomberos Voluntarios del Perú.

Ahí les dejo la foto de estos dos hombres (y varios más de la compañía N° 34 que no salen en la foto) que atendieron con mucho cariño a un niño ilusionado y que una vez más demostraron que para ser bombero hay que tener un corazón inmenso y querer al prójimo sin mirar la condición social, la edad, el sexo, la orientación sexual, ni el color de la piel.

bomberos la punta

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